Cálculos renales
Los riñones son unos de los diversos órganos de nuestro cuerpo en los que pueden formarse cálculos. Un cálculo renal suele empezar como una fina mota de material sólido en el riñón, donde se acumula la orina antes de fluir hasta el uréter. A medida que se acumula mayor cantidad de material, la concreción aumenta de tamaño. Este proceso puede producirse en uno o ambos riñones. Durante varios años, puede desarrollarse un cálculo de 25 mm o más de diámetro. Algunos cálculos renales contienen calcio. Otros materiales, como ciertos aminoácidos o algunos productos de eliminación (como el ácido úrico), pueden cristalizar en la orina y formar un cálculo.
Los cálculos pequeños rara vez causan problemas porque son fácilmente transportados hasta el uréter y eliminados por la orina. Cualquier cálculo con un diámetro de alrededor de 5 mm o de mayor tamaño provoca un dolor intenso si llega a entrar en el uréter.
Síntomas de los Cálculos renales:
Si los cálculos son demasiado grandes para pasar al uréter, pueden no aparecer síntomas o, como máximo, se experimentará un dolor ocasional a medida que se desprenden pequeños fragmentos y son transportados hasta el uréter. El síntoma más frecuente de los cálculos renales recibe el nombre de cólico que es un dolor muy intenso que tiende a presentarse en accesos, frecuentemente a intervalos de algunos minutos. El cólico puede estar causado por alteraciones en diversas partes de nuestro cuerpo incluyendo los cálculos biliares y la obstrucción intestinal. El enfermo se retuerce de dolor, y éste remitirá cuando el cálculo se vuelque en la vejiga. El dolor casi siempre afecta un solo lado, pero si padece cálculos en ambos riñones, un episodio posterior puede producirse en el otro lado del cuerpo.
Habitualmente, percibirá el cólico renal primero en la región lumbar, justo por debajo de las costillas, en cualquiera de ambos lados de la columna vertebral. Durante un período de horas o de días, el dolor sigue el trayecto del cálculo a medida que se desplaza por el uréter, por la parte anterior del cuerpo y en sentido descendente hasta la ingle. El dolor puede acompañarse de náuseas y en ocasiones se observan indicios de sangre en la orina. Una vez que el cálculo alcanza la vejiga, probablemente será eliminado sin mayor dolor (véase Cálculos vesicales).
Riesgos de los Cálculos renales:
Puesto que el paso de un cálculo renal a menudo produce un dolor intenso, el trastorno constituye una causa frecuente de ingresos hospitalarios de breve duración. Se sabe que el problema tiene una incidencia familiar y es más frecuente en los climas cálidos. Cuando la temperatura es elevada, al perderse una gran cantidad de agua corporal a través de la respiración y el sudor, si no se compensan estas pérdidas con una mayor ingesta de líquidos, se produce un volumen más pequeño de orina muy concentrada. Esta orina contiene una concentración más elevada de material formador de cálculos.
Los varones son más propensos a padecer este trastorno y las personas mayores de 30 años lo son más que los jóvenes. En casos excepcionales, los niños desarrollan una forma de cálculo renal que está causada por una anomalía química de la sangre.
La mayor parte de los cálculos renales permanecen en los riñones sin provocar ninguna lesión o bien se eliminan sin molestias. En ocasiones, un cálculo puede enclavarse en un uréter y obstruir el flujo de orina del lado correspondiente. Para eliminar el cálculo puede ser necesario un tratamiento quirúrgico, ya que existe la posibilidad de una grave infección renal y la destrucción del tejido renal, si se permite que esta obstrucción persista.
Cálculos renales, que hacer?
Si sabe que padece cálculos renales, acuda a su médico cada 6 meses para controlarse. Si padece un cólico renal, el médico probablemente le referirá para la realización de análisis de sangre y de orina y una pielografía intravenosa (PIV) o un examen mediante una ecografía abdominal (véase Ultrasonidos). Estas pruebas contribuirán a localizar los cálculos e indicarán si es necesario un tratamiento adicional.
Tratamiento de los Cálculos renales:
Autoayuda: consulte con el médico si padece un episodio de cólico renal. Es preciso que beba grandes cantidades de agua, como mínimo 2 l al día. Cualquier persona que padezca cálculos renales debería desarrollar este hábito. La ingesta de agua contribuye a eliminar los cálculos y a prevenir la formación de otros ya que la orina se mantiene diluida. Para aliviar el dolor es necesario que utilice la medicación prescrita por el médico.
Ayuda profesional: no existe un tratamiento médico satisfactorio para los cálculos renales que ya se han formado. Sin embargo, si los cálculos renales son de ácido úrico, el médico puede prescribirle fármacos que previenen su formación o los disuelven. Los diuréticos tiacídicos se prescriben para las personas cuyos cálculos están provocados por una excesiva eliminación de calcio por la orina. Si un cálculo provoca una obstrucción en el tercio inferior del uréter, en ocasiones puede eliminarse mediante cistoscopia utilizando instrumentos muy finos que se adaptan a través del cistoscopio. El médico inserta el instrumento a través del cistoscopio en el interior de la vejiga hasta el uréter obstruido. Cuando el instrumento se retira, arrastra el cálculo. Los cálculos del uréter pueden pulverizarse mediante una técnica que recibe el nombre de litotricia extracorpórea, en la cual, ondas de choque generadas hidráulicamente fragmentan los cálculos y los convierten en polvo que puede eliminarse a través de la orina. En muchos casos, este procedimiento evita la necesidad de un tratamiento quirúrgico.
En el improbable caso de que los cálculos hayan producido una lesión irreparable de uno de los riñones, deberá extirparse todo el riñón. El riñón restante deberá llevar a cabo todas las funciones que previamente desempeñaban ambos riñones.
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