Cálculos biliares (litiasis biliar)
En la vesícula biliar, el reservorio en el cual se colecciona la bilis, se forman cálculos (piedras) de diversos tipos. La bilis, en parte, es un producto de desecho que fluye desde el hígado hasta la vesícula biliar. Desde ésta se vierte en el duodeno donde contrarresta la acidez proveniente del estómago y contribuye a la digestión de las grasas.
La bilis es rica en colesterol que es excretado por el hígado. También contiene bilirrubina, una sustancia que está formada por la degradación de la hemoglobina (véase Enfermedades de la sangre) a partir de los glóbulos rojos (hematíes) envejecidos. Si se altera el equilibrio de estas sustancias disueltas se forma una pequeña partícula sólida en el interior de la vesícula. Aquélla puede crecer y convertirse en un cálculo a medida que alrededor de la misma se forma mayor cantidad de colesterol, y rara vez de bilirrubina. Algunas personas pueden presentar sólo un cálculo mientras que otras presentan gran cantidad.
Síntomas de cálculos biliares:
Entre un tercio y la mitad de los individuos con cálculos biliares no experimentan ningún síntoma. Sin embargo, algunos cálculos biliares salen del hígado junto con la bilis y pueden quedar “atascados” en el conducto biliar. Si se produce el enclavamiento de un cálculo, la consecuencia es un cólico hepático, que se caracteriza por un intenso dolor en la mitad derecha del tercio superior del abdomen, que puede irradiar lateralmente o hacia la espalda. El dolor se establece en el curso de algunas horas hasta un alcanzar un momento álgido y después desaparece. La persona afectada experimenta náuseas y vómitos.
El cólico hepático es consecuencia del pinzamiento de la vesícula biliar y del músculo del conducto biliar y de su intento ineficaz de expulsar el cálculo hasta los intestinos. Si el cálculo retrocede hasta la vesícula o si es expulsado a través del conducto biliar hasta los intestinos, desaparece la obstrucción y el dolor cesa de inmediato.
Un problema más frecuente se desarrolla cuando un cálculo bloquea el conducto cístico y se produce una inflamación de la vesícula biliar (véase Colecistitis).
Riesgos de los cálculos biliares:
Los cálculos biliares son extremadamente frecuentes. Aproximadamente se desarrollan 1 millón de casos nuevos cada año. Los estudios autópsicos ponen de manifiesto que el 80 % de todos los individuos que alcanzan los 90 años de edad presentan cálculos biliares cuando fallecen.
Si un cálculo permanece alojado en el conducto biliar durante un determinado período, puede obstruir la salida de la bilis y provocar una ictericia obstructiva (véase Ictericia).
Si se obstruye la salida de bilis, otro riesgo es la inflamación e infección de los conductos biliares, que se propaga hacia el hígado a medida que persiste el estancamiento de la bilis. Esto requiere un tratamiento inmediato que incluye antibióticos por vía intravenosa y a menudo una intervención quirúrgica para eliminar cualquier cálculo “atascado” en los conductos biliares.
Si padece cálculos biliares, también tendrá una mayor propensión a padecer pancreatitis aguda. La razón de ello es que el conducto pancreático drena en el conducto biliar y también puede quedar obstruido por un cálculo biliar.
Cálculos biliares, que hacer?
Si experimenta un dolor intenso semejante a un cólico biliar, consulte de inmediato con su médico o acuda directamente al departamento de urgencias de un hospital donde los médicos le examinarán y le plantearán preguntas sobre el dolor. Si sospechan que los cálculos biliares son la causa del cólico, le extraerán muestras de sangre y le practicarán una ecografía abdominal.
Tratamiento de los cálculos biliares:
Autoayuda: si desarrolla un cólico biliar, llame a su médico y permanezca acostado. No coma ni beba.
Ayuda profesional:para aliviar inicialmente un cólico, el médico puede inyectarle un analgésico potente. Sin embargo si las pruebas indican que tiene cálculos biliares en el conducto biliar, el médico le recomendará su extracción. Los cálculos pueden extraerse utilizando una laparoscopia (véase la pantalla “Medicinas y tratamientos”). En las personas con mal estado general, los cálculos pueden extraerse mediante laparotomía (véase la pantalla “Medicinas y tratamientos”), practicándose una incisión en el conducto biliar seguida de la extirpación de la vesícula. El cálculo o los cálculos también pueden pulverizarse por medio de una litotricia con ondas de choque extracorpóreas (véase Colecistitis). Asimismo, puede practicarse una incisión en el esfínter (músculo circular) que protege la desembocadura en el duodeno de los conductos biliar y pancreático mediante un fino instrumental introducido a través de un endoscopio. Después se extraen o se “exprimen” los cálculos introduciéndolos en una fina cesta (cesta de Dormia) o, si son numerosos, se extraen a través de una abertura de mayor tamaño. El cirujano discutirá con usted el procedimiento más seguro y más eficaz en su caso.
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