Caídas
Todos nos caemos alguna vez, pero las caídas en los adultos son frecuentes y especialmente graves en las personas de más de 65 años. Muchos de los ancianos no tienen en cuenta las precauciones detalladas en la animación “Cómo prevenir caídas”, y viven en una casa llena de trampas que incluyen suelos y escaleras resbaladizos. Algunos ancianos tienen mala visión y mal estado general de salud, y es inevitable que la rapidez de reflejos disminuya algo con la edad. Los huesos también se vuelven más quebradizos al envejecer, lo que convierte las caídas en lesiones posiblemente graves. Al envejecer, la persona se vuelve más propensa a alteraciones como el Mal de Parkinson y diversas enfermedades circulatorias (véase Enfermedades cardiocirculatorias) y a estados artríticos (véase Enfermedades de los huesos y Enfermedades articulares)que suelen afectar a su capacidad para mantener la coordinación y el equilibrio. Finalmente, algunos fármacos recetados, especialmente los somníferos y los tranquilizantes ocasionan a veces un elevado riesgo de caídas.
Riesgos de las caídas.
Las caídas son el tipo de traumatismo más frecuente en las personas de más de 65 años, debido a los factores descritos anteriormente. La muerte por caídas, o por complicaciones directamente relacionadas con ellas, suponen más de la mitad de muertes accidentales en la vejez. En el departamento de ortopedia de un hospital, alrededor de la mitad de pacientes suelen ser mujeres de edad avanzada con huesos fracturados. La proporción correspondiente de varones de edad avanzada es menor, probablemente porque los huesos de la mujer suelen volverse más quebradizos algo antes que los del varón y porque hay un mayor número de mujeres que de varones en los grupos de edad avanzada.
Muchas caídas, incluso para las personas de más de 65 años, provocan solamente equimosis. Sin embargo, los pequeños vasos sanguíneos y la piel frágiles convierten la equimosis en más grave y extensa en los ancianos incluso tras una caída poco importante. Además, siempre existe el riesgo de caer sobre algo o de darse contra algo que sea de por si peligroso. La mitad de las muertes por quemaduras en los Estados Unidos, por ejemplo, se producen entre los ancianos, que suelen tener accidentes como tropezar contra una estufa o intentar conservar el equilibrio agarrándose al mango de un pote con líquido hirviendo. Y si se golpea la cabeza, el impacto, aparentemente poco importante, puede provocar una posterior hemorragia en el interior del cráneo (véase Hemorragia y hematoma subdurales).
Una de las consecuencias frecuentes de la caída de un anciano es la fractura de uno o varios huesos, y los huesos que se rompen más a menudo son los mismos que los mencionados para la población en general (véase Fracturas). Lo que se llama cadera rota, que de hecho es una fractura de fémur cerca de la parte superior, es especialmente frecuente en los ancianos. Las probabilidades de una fractura de la cadera como consecuencia de una caída aumentan considerablemente pasados los 50 años.
Aparte de las lesiones de la caída en sí, la caída tiene varias consecuencias indirectas. Si, como sucede a veces, la persona yace sola, inmovilizada y sin ser descubierta, durante horas o días, las posibles consecuencias son la Hipotermia, Neumonía,o incluso la muerte. Si la persona con el hueso fracturado debe ser hospitalizada, el posible largo período de inmovilidad resultante probablemente minará los minerales de los huesos, debilitará los huesos y los músculos envejecidos y permitirá la Trombosis de las venas profundas en las piernas y la pelvis.
Algunos ancianos que han sufrido caídas graves están constantemente asustados y pierden la confianza en sí mismos para moverse. Así pues, se vuelven menos y menos activos, y pierden más y más confianza en si mismos. Este círculo vicioso normalmente conduce al confinamiento prematuro en cama o, como mínimo, al confinamiento en casa.
Caídas, que hacer?
Protéjase contra las caídas siguiendo las recomendaciones que se incluyen en la animación “Cómo prevenir caídas”. Si vive solo, prepare alguna forma para avisar rápidamente a otras personas si tiene un problema. Algunos ancianos llevan siempre un dispositivo para llamar la atención, como por ejemplo un silbato. Otros, se ponen de acuerdo con los vecinos, que comprueban como están a partir de ciertos hábitos regulares, como la hora en que suben las persianas, descorren unas cortinas o dan un paseo todos los días. El vecino comprueba que no haya problemas si el acto habitual no se produce. No obstante, ¡cuidado! vigile no vaya a preparar una rutina o un conjunto de señales que vaya a resultar útil a los ladrones. Si es posible, es aconsejable tener una agenda regular de llamadas telefónicas o de visitas a y de amigos y familiares, que se sentirán alertados cuando la agenda no se cumpla.
Recuerde que incluso unos pocos días en cama ocasionan a veces la debilidad y rigidez de músculos y articulaciones, y que su equilibrio se resienta. Por lo tanto, manténgase activo. Si cree que ya no camina con la seguridad debida, consulte a su médico. Puesto que existen varias causas posibles de esa inseguridad, el médico le pedirá una serie de pruebas para determinar si su problema está originado por una alteración tratable. Asimismo, acuda siempre al médico después de una caída importante, incluso si parece que no ha tenido efectos perjudiciales.
Si usted está con alguien que se cae, o si encuentra a alguien que está aparentemente inmovilizado debido a una caída, utilice las medidas de primeros auxilios adecuadas (véase Fracturas y luxaciones). No obstante, no mueva a la persona si cree que se ha producido una lesión en la espalda. Un anciano que presenta dolor debe ser reconocido pronto por el médico. Si encuentra a alguien inconsciente, llame al 061 o solicite inmediatamente asistencia médica de urgencia por otros medios. Si ni el médico ni nadie experto en primeros auxilios están disponibles, llame a una ambulancia y permanezca con la persona inconsciente hasta que llegue asistencia.
Tratamiento de las caídas.
La prevención es una de las mejores estrategias para reducir las graves consecuencias de las caídas. Si necesita gafas, haga que se las receten y se las ajusten; luego, llévelas puestas. Comunique al médico aquellos cambios que le parezca que están relacionados con los efectos de una nueva medicación. Además, la práctica de un programa regular de ejercicios le fortalecerá las piernas; si es necesario, utilice elementos de ayuda para andar, como un bastón.
El dolor o las molestias de una caída, aún cuando no se haya fracturado ningún hueso, suelen ser considerables. (Si existe la posibilidad de fractura de huesos, vaya a la sala de urgencias del hospital, donde le realizarán pruebas con rayos X.) Es importante aliviar el dolor mediante la ingestión de ácido acetilsalicílico o de paracetamol. Una vez esté seguro de que no existen lesiones graves, haga que la persona vuelva a moverse. La cama parece un sitio cómodo, pero es demasiado fácil para un anciano que ya está rígido y dolorido tras una caída quedar confinado en cama e inmóvil. Para reducir el dolor y la hinchazón de las magulladuras, resulta útil la aplicación de compresas frías las primeras 24 horas, y de compresas calientes después. Para aliviar la rigidez muscular, es conveniente la aplicación de calor por medio de una bolsa de agua caliente o de una esterilla eléctrica. Consulte también Torceduras y desgarros.
Para mayor información acerca del tratamiento necesario, véase Fracturas. Los ancianos que han sido tratados de huesos fracturados (o de una enfermedad discapacitante) en el hospital deberán informarse acerca de los servicios sanitarios y de asistencia domiciliaria disponibles durante el período de recuperación.
Cómo evitar caídas.
Dado que todo el mundo puede sufrir una caída grave, vale la pena tener en cuenta las sugerencias siguientes sin importar la edad. No obstante, los ancianos tienen más probabilidades de caerse o de experimentar problemas importantes como consecuencia de la caída. Si usted tiene más de 65 años, o si de alguna forma es responsable del bienestar de un anciano, intente seguir las recomendaciones que sean aplicables a su caso.
1. Si necesita gafas, llévelas puestas, pero no ande nunca con unas gafas que sean sólo para leer. Quíteselas antes de andar.
2. Si camina con paso inseguro, utilice un bastón. No dude en utilizar un caminador por la calle, igual que lo hace en casa, si eso le hace sentir más seguro o si el médico se lo recomienda.
3. Calce zapatos de tacón bajo que le vayan bien o zapatillas con suela antideslizante. Evite los cordones largos, que se deshacen con facilidad y que le pueden hacer tropezar.
4. Asegúrese de que las alfombras y otros revestimientos del suelo tengan los extremos bien fijos y doble hacia abajo las zonas raídas. No coloque nunca alfombras sobre suelos encerados o resbaladizos.
5. Asegúrese de que todas las zonas que suponen un posible peligro, como las escaleras o las entradas, están bien iluminadas. Es aconsejable usar pintura blanca a cada lado de un tramo de escaleras.
6. Es fundamental que haya una barandilla en todos los escalones, tanto interiores como exteriores. Instale este medio de apoyo si aún no dispone de él.
7. Tenga una lamparilla en la mesita de noche o deje encendida de noche una lámpara de baja potencia en su habitación, de forma que no deba abrirse paso en la oscuridad para ir al cuarto de baño por la noche.
8. Instale asideros firmes en puntos estratégicos cerca de la bañera y del inodoro, y utilice alfombrillas antideslizantes dentro y al lado de la bañera o la ducha.
9. Haga todo lo posible para reducir los objetos desordenados que puedan provocar tropiezos, en especial si conviven varias generaciones en la casa. Los juguetes, sobre todo los que tienen ruedas, son especialmente peligrosos.
10. No deje que ningún cable eléctrico de los aparatos que tenga en casa esté esparcido por el suelo. Los cables deberán estar, siempre que sea posible, sujetos a la pared o a los zócalos.
11. Guarde los platos, la ropa y otros objetos de uso frecuente en lugares que pueda alcanzar fácilmente, sin necesidad de un taburete o una silla. Si debe subirse a algo para coger una cosa de un estante alto, use una escalera de mano estable o una silla sólida.
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