Absceso Pulmonar

Un absceso pulmonar suele ser consecuencia de dos procesos diferentes. Puede ser una complicación de algún tipo de neumonía, o puede estar causado por material inhalado, como alimentos o un fragmento de diente. También puede inhalarse un fragmento de este tipo mientras una persona se encuentra bajo los efectos de la anestesia, inconsciente debido a un traumatismo craneal o en estado de embriaguez.

Los abscesos asociados con la neumonía son muy raros porque los antibióticos suelen prevenirlos. Son mucho más frecuentes en las personas desnutridas.

Los síntomas principales son escalofríos y fiebre. También puede aparecer dolor torácico y tos con esputos espesos de pus y sangre. Una radiografía de tórax ayudará a su médico a localizar el absceso, mientras que los exámenes del esputo identificarán al microorganismo causante del proceso. El tratamiento con los antibióticos prescritos producirá como consecuencia una recuperación completa. Si el absceso es crónico y de pared gruesa, puede ser necesario drenarlo o extirparlo.

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