Absceso Epidural

El absceso epidural consiste en la acumulación de pus en el espacio situado entre el cráneo o los huesos espinales y la duramadre, que es la más externa de las tres meninges. El pus suele estar originado por una infección bacteriana o se acumula debido a un traumatismo. A medida que el pus se acumula, ejerce presión sobre el tejido nervioso. En casos contados, las toxinas, o sustancias químicas nocivas producidas por las bacterias, originan daños a la duramadre. En ciertas ocasiones se producen múltiples abscesos.Sintomas del Absceso Epidural

El absceso en la médula espinal ocasiona pérdida de la fuerza muscular en las piernas y entumecimiento de la totalidad de la parte inferior del cuerpo.

El absceso en el encéfalo presenta a veces los mismos síntomas que el ictus y se produce debilidad de un lado del cuerpo o dificultades para hablar. También suele presentarse cefalea, confusión y convulsiones.

La aparición de debilidad muscular o de pérdida de las sensaciones en las piernas durante unas cuantas horas constituye una urgencia médica, así que debería llamar al médico en seguida. Además, probablemente tendrá síntomas generales ocasionados por la infección, como fiebre y escalofríos.

Riesgos del Absceso Epidural

Los abscesos epidurales son poco frecuentes porque actualmente es posible tratar las infecciones que los originan por medio de antibióticos. Estas infecciones incluyen la otitis media aguda y la sinusitis.

¿Qué debe hacerse?

Si usted sospecha que padece un absceso, consulte a su médico. Éste le pedirá sus antecedentes de infecciones y le realizará pruebas diagnósticas. Entre estas pruebas están los análisis de sangre para identificar la bacteria invasora y la TAC o la RM (resonancia magnética, véase la pantalla “Pruebas”). En algunos casos también será necesario un examen con rayos X de la médula espinal (mielografía).

Tratamiento del Absceso Epidural

El médico probablemente le recetará un antibiótico. No obstante, en ciertos casos, éste no siempre resuelve el problema y es necesario intervenir quirúrgicamente para drenar el absceso. Si éste ejerce presión sobre el encéfalo o la médula espinal, por ejemplo, el médico intentará reducirla para prevenir los daños permanentes. El cirujano practica una incisión en el cráneo o en la columna vertebral, a través de la que se elimina el pus. Tras la operación, se continúa con el tratamiento antibiótico. Si la causa inicial de la infección recibe tratamiento, usted tiene muchas probabilidades de recuperarse por completo.

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